Hoy me he levantado dando un salto mortal,
Dando volteretas he llegado al baño,
He dado buenos días a mis padres y hermana,
Me he duchado y he despilfarrado el gel.
¿Por qué? Os preguntareis, bueno, no ha sido para tanto, pero es que me gusta esa canción. Me pone de buen humor.
Ayer, en un alarde de… insensatez podríamos decir. Decidí salir a correr, eran las 21:30, hacia un frío del copón y una parte de mi repetía incesantemente que desechara esa idea, pero al final me impuse a mi parte consciente e hice caso a mi subconsciente, que suele tener mejor criterio, todo sea dicho. Así que me calcé mis mallas negras apretadas (más apretadas de lo que recordaba, será que estoy fondoncillo…) y mi camiseta blanca fosforita (seguridad ante todo), las zapatillas y unos guantecillos y después de comprobar mientras calentaba que mis músculos no pasan su mejor momento, salí. Al salir por la puerta noté como el frío me quemaba la garganta y me dejaba los pelillos de las piernas de picos pardos, pero aun así salí. No hice mi mejor tiempo, casi suelto algún órgano vital por el camino, pero lo conseguí, volví a casa sano y salvo y casi entero.
Dando volteretas he llegado al baño,
He dado buenos días a mis padres y hermana,
Me he duchado y he despilfarrado el gel.
¿Por qué? Os preguntareis, bueno, no ha sido para tanto, pero es que me gusta esa canción. Me pone de buen humor.
Ayer, en un alarde de… insensatez podríamos decir. Decidí salir a correr, eran las 21:30, hacia un frío del copón y una parte de mi repetía incesantemente que desechara esa idea, pero al final me impuse a mi parte consciente e hice caso a mi subconsciente, que suele tener mejor criterio, todo sea dicho. Así que me calcé mis mallas negras apretadas (más apretadas de lo que recordaba, será que estoy fondoncillo…) y mi camiseta blanca fosforita (seguridad ante todo), las zapatillas y unos guantecillos y después de comprobar mientras calentaba que mis músculos no pasan su mejor momento, salí. Al salir por la puerta noté como el frío me quemaba la garganta y me dejaba los pelillos de las piernas de picos pardos, pero aun así salí. No hice mi mejor tiempo, casi suelto algún órgano vital por el camino, pero lo conseguí, volví a casa sano y salvo y casi entero.
Por el camino de vuelta me encontré a dos entrañables corredores ya entrados en años (podrían ser abuelos míos) que me adelantaron como si cualquier cosa al grito de: “Animo campeón, a por la San Silvestre”, eso me animó un poco y continué con ellos hasta que casi llegué a casa y con medio bazo fuera recorrí el ultimo tramo andando.
Hacia tiempo que no me sentía tan bien conmigo mismo y es que, debido a mi talón de Aquiles, no había podido salir a correr desde hacia mucho tiempo. No es una metáfora, es que me duele el talón, pero ayer desoyendo a mi consciente me eché un poco de reflex y lo vendé antes de salir. Hoy sorprendentemente no me duele apenas nada, a lo mejor ya había curado y solo estaba oxidado.
Bueno, ¿a qué venia todo esto? Pues a nada en especial, solo recomendaros que hagáis un poco de ejercicio aunque vuestro cerebro vote por la vaguería. Hoy me he levantado con una facilidad poco habitual, he dormido estupendamente (también puede ser porque mañana es fiesta, quien sabe)
Hoy me espera un día de trabajo infernal, “la muete pelá”, pero no me importa, ¡a por el miércoles, que solo es uno y cobarde!
3 comentarios:
Salir a correr siempre es un acto admirable. Y con este tiempo, más.
-CK
Jeje, gracias Clark, pero solo cuesta los primeros días, luego el cuerpo se te hace y te pide salir.
Ayer si que lo pasé mal, las agujetas, el frío… pero me sobrepuse y salí a correr. Y para colmo terminé la ducha con agua fría, duele, lo sé, pero cuando recuperas la temperatura corporal te quedas nuevo. Niños no hagáis esto en casa, puede provocar lesiones incompatibles con la vida.
Yo pienso en una ducha fría y me constipo, que no es por no ir, que si hay que ir se va... pero con agua calentita y la batita nueva que me compré el otro día... los 14 euros mejor gastados de mi vida, ya te lo digo!!!
Publicar un comentario en la entrada